Nuestro Ángel

 

   Nunca el escribir unas palabras se había tornado tan complejo como lo fue el día hoy, pues asimilar que una persona tan, pero tan importante como lo fue nuestra adorada Eyra ya no esté con nosotros en un plano físico, no es para nada fácil.

   Tratar de englobar lo que Eyra fue para todos en unas ínfimas palabras resulta casi irrealizable, pues sintetizar millones de emociones, recuerdos, anécdotas y regaños que describen casi a la perfección lo que ella significó genera, en los que tuvimos la dicha de ser tus alumnos, sentimientos indescriptibles y que jamás se desvanecerán.

   Entre tantas, tú fuiste única, fuiste leal, fuiste comprensiva. Fuiste una segunda madre para muchos, fuiste esa mano amiga que sujetar cuando sentíamos el vacío en nuestra espalda tras una larga caída, fuiste luz en medio de tanta oscuridad, fuiste el escudo que nos resguardaba, fuiste la roca que impedía que nos derrumbáramos. Fuiste sin duda un factor irreemplazable en la formación de cada uno de nosotros, Alumnos, maestros y amigos, pues tus valiosas enseñanzas quedarán marcadas en nuestros corazones para siempre.

   Tú partida simboliza para nuestra institución una pérdida irreparable, y a pesar de que tratemos de seguir las filosofías positivas de vida que tanto hincapié hiciste en que nos aplicáramos, en momentos como estos resulta bastante complicado. Sin embargo, ten confianza en que no desfalleceremos pues tal como solías decir siempre, con una sonrisa en el rostro, no importa que tan mala sea la situación, siempre habrá algo bueno que ver en ella. La gratitud que sentimos hacia ti es infinita, pues fuiste alguien que siempre apostó por nosotros como grupo, a pesar de todo, siempre estabas ahí, esperando para recibirnos con los brazos abiertos y volviendo a colocar en el camino ideal a aquellos que estábamos muy cerca de perder el rumbo correcto.

   Queremos agradecer a la vida por ser tú quien con tanta disposición y esmero recibió a infinidades de promociones al ingresar al temido bachillerato, esencialmente por lidiar con los corazones inquietos, por jamás rechazar un momento de desespero ansioso y atender a puertas cerradas las frustraciones de cada hijo, porque eso serás siempre para todos, una madre, por nunca dejarnos desfallecer y confiar plenamente en los dotes intrínsecos que muchos no conocíamos, tu admirable e inigualable fortaleza se derrochaba, incluso en los últimos meses cada reconfortante abrazo estaba dotado de mayor vigor, por ello empezamos a nombrarte como una guerrera.

   Por ser en el transcurso de 41 años quien con humildad colocaba el águila y la insignias que premiaban la excelencia y al mismo tiempo reparabas las alas rotas de los afectados para que siguieran en el aprendizaje y el rumbo al horizonte. Por ser líder, madre, tutora, psicóloga, profesora, entrenadora de emociones en fin por existir y dejar tu profunda huella en la institución que hoy por hoy posee valores inigualables gracias a tu influencia.

   Te veremos reflejada en cada paso que recorramos en la institución con esa sonrisa y ese rostro tan reconfortante, en cada acto de reconocimientos, bienvenida, guiatura, porque ser tan multifacética y arriesgada, sirvió y seguirá sirviendo de inspiración para cada ente que se involucre entre nosotros, sabemos que dejaste personas con tus enseñanzas y queremos que sepas que en tu honor tus anhelos por ser personas de bien se convertirán en algo inmenso y serán parte de la comunidad agustiniana. Ahora que sabemos que estas aquí escuchándonos, queremos pedirte algo que siempre deseaste para nosotros… vuela alto y allá arriba reúnete con papa Dios para que nuestros planes según tu apoyo puedan siempre tener en el cimiento de su construcción, tú nombre

 

   Quisiéramos despedirnos elevando al cielo una oración para nuestra amada profesora:

Señor, Tú que me diste el que te encontrara y el ánimo para seguir buscándote, no me abandones al cansancio y a la desesperanza. Hazme buscarte siempre, y cada vez con más ardor, y dame fuerzas para adelantar en tus búsqueda.

Ante ti pongo mi fortaleza y, con ella, mi debilidad. Acreciéntame la primera y cúrame la segunda

Ante ti pongo mi ciencia y, con ella mi ignorancia. Allí donde me abriste, recíbeme pues estoy entrando. Allí donde me cerraste, ábreme pues estoy llamando.

Que me acuerde de tí, que te comprenda, que te ame.

Aumenta en mí tus favores hasta que totalmente me reconforme en Ti.

   Eyra que Dios te acoja en su grandeza y que San Agustín te acompañe en el camino del Reino de los Cielos. Te Amamos y esperamos que desde ese paraíso puedas apreciar nuestro vuelo como águilas salientes producto de tu trabajo y esmero.

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