Colegio San Agustín – El Paraíso

ENCUENTRO DE DIRECTIVOS AGUSTINIANOS

La Orden San Agustín en Venezuela, ha buscado, desde siempre, mantener la Calidad Educativa propia y esperada de un Colegio Privado Católico.

En estos momentos y, frente a la situación social, política y económica por la que atraviesa el país y que ha afectado al personal docente, a los padres de Familia y a los estudiantes, continúa emergiendo y, quizás, con mayor fuerza, la inquietud e insatisfacción propias del Espíritu Agustiniano que nos trasciende e invita a seguir creyendo, forjando, apostando, proyectando y visualizando cuál debe ser nuestro aporte en el hoy y aquí de esta tierra que nos ha acogido desde hace 66 años y, en la cual, ya descansan muchos sacerdotes que dieron lo mejor de sí, en donación y gratuidad, a la educación de los niños y jóvenes venezolanos.

A nuestro compromiso como agustinianos, se suma el llamado del Papa Benedicto XVI, en el mensaje dirigido a la Diócesis de Roma y en el cual, alerta sobre la tarea urgente de la educación y hace un llamado a seguir forjando caminos en el área educativa, manifestando que debemos ser respuesta al clamor de “los padres, preocupados y con frecuencia angustiados por el futuro de sus hijos; los profesores, que viven la triste experiencia de la degradación de sus escuelas; la sociedad en su conjunto, que ve cómo se ponen en duda las bases mismas de la convivencia; los mismos muchachos y jóvenes, que no quieren verse abandonados ante los desafíos de la vida” (Benedicto XVI, Carta 21 de enero del 2008). 

Dentro de este contexto, la Orden San Agustín, en lo que respecta a su misión pedagógica, apuesta, busca y se empeña en una educación que despierta, provoca y estimula el sentido de lo bueno, lo justo y lo verdadero que hay en el estudiante. Urge, en el entorno venezolano, que este propósito alcance, además, a docentes y padres de familia.

  • Si en nuestros colegios educamos para la “sabiduría de vivir”, quienes hacemos vida en estos, hemos de colocarnos de cara a nosotros mismos, a lo que somos en esencia y así, desde nosotros, proyectarnos al mundo. Que, desde la experiencia de la interioridad, sepamos decir no a lo superfluo, vacío y mediocre que oferta la sociedad y así, contagiemos a las nuevas generaciones.  
  • Si, además, le agregamos que educamos para la “autenticidad”, hemos de despertar en nuestros destinatarios la inquietud por ser coherentes con su propio misterio interior.
  • Si, en medio del individualismo moderno, apostamos por educar para la “unidad”, favorezcamos espacios para convivir en armonía y comunión: alumnos, docentes y padres de familia.
  • Si a pesar de todo, seguimos empeñados en educar para el “amor”, pues hagamos que cada espacio y tiempo sea una invitación a disfrutar la vida como creación de Dios Padre y pongamos, a nuestros niños y jóvenes, de cara a experiencias donde valoren la importancia de optar por lo bueno. Que cada palabra y acción de quien educa, forma y/o aprende -al estilo agustiniano-, edifique y una.
  • Si en medio de todo este desorden, seguimos creyendo en una educación para la “paz”, entonces, vayamos contra corriente y transmitamos entre nuestras paredes, el valor de la escucha, la solidaridad, el servicio en gratuidad, la comprensión, el amor y el perdón.
  • Si queremos educar para la “creatividad, la autorresponsabilidad y la libertad”, demos, en nuestras aulas y espacios de encuentros y formación, el justo valor a la diferencia que, como don, nos hace ser únicos, conscientes de que el aporte de cada uno al mundo, es necesario e importante.
  • Si mantenemos la claridad de que debemos educar para la “participación”, pues no perdamos la visión del legado de San Agustín, cuando afirmó que: “la verdad no es mía ni tuya, para que no siendo mía ni tuya, pueda ser nuestra” (In ps. 103, 2, 11). Que, en nuestros Colegios, cada alumno, docente y representante entienda y comprenda que estamos a la espera de su palabra y/o acción, claves en nuestra acción educativa.
  • Si cada día despertamos con la ilusión y el sueño de educar para la “felicidad”, propongamos espacios de convivencia, compartir y sano disfrute, para que, nuestros alumnos, muy a pesar de las situaciones que hoy viven en sus hogares, tiendan a responder con amor, paz, comprensión y bien, entre otros valores.

Dichas aspiraciones educativas, impregnan y marcan un estilo particular de hacer escuela en nuestros cuatro centros (Ciudad Ojeda, El Marques, Caricuao y El Paraíso). En medio de la sacudida que vive Venezuela, estamos claros que es en la educación, donde se está gestando la transformación y construcción de una sociedad más humana, digna y justa. Ante esta convicción, asumida en el cada día, como compromiso ineludible y responsabilidad forzosa, decidimos reunirnos como Colegios Agustinianos para potenciar el trabajo en conjunto, aunar esfuerzos, exigirnos mutuamente, compartir saberes y experiencias que nos permitan mantener y transmitir la certeza de que aún hay maneras y formas de hacer bien la tarea; de que tenemos la obligación, cuanto más en medio de esta incertidumbre y caos, de reinventarnos y recrear la Escuela Agustiniana en Venezuela, para que, en nuestras aulas los alumnos aprendan a ser, conocer, convivir y hacer y sean así, generadores del cambio y constructores de un mundo nuevo. Como educadores católicos, mantengamos la certeza de que hay esperanza en un porvenir que, de hecho, ya estamos forjando y labrando en nuestro hoy y aquí.

Fueron dos días de Encuentro para los Directivos de los cuatro Colegios, en los cuales, hicimos un recorrido por las actitudes y aptitudes que debemos fortalecer quienes hemos asumido un puesto de liderazgo en una institución agustiniana; refrescamos el hacia dónde y el cómo hacer educación en nuestros centros (filosofía, proyecto educativo, planificación y espacios de encuentros y aprendizajes, entre otros) y nos proyectamos, con miras a una auténtica, genuina y eficaz praxis educativa.

Salimos renovados, comprometidos, envueltos en niveles de exigencias más altos y convencidos de que el cambio lo estamos gestando en nuestras aulas … Somos conscientes de la herencia educativa que nos ha dejado nuestro Padre San Agustín, legado que es nuestra obligación expandir… Aquí, seguimos empeñados en mantener y mejorar nuestros estándares de calidad para avivar inquietudes, para ir contra corriente y siempre de frente, para aportar lo que nos corresponde como servicio educativo en una sociedad que lo necesita y reclama.

Sea la Escuela Agustiniana

respuesta para esta sociedad, sometida a cambios continuos y rápidos.

 

Colegio San Agustín – El Paraíso

Caracas, 05 de noviembre de 2018

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