Un aplauso a Bracamonte

   En la profesión educativa, el reconocimiento a la labor forjada día a día, granito a granito, exigencia tras exigencia, no se percibe ni llega a corto plazo. Sin embargo, los educadores despertamos cada mañana con ilusión nueva y ánimo renovado para hacer de nuestros salones, espacios para el crecimiento y desarrollo personal, para la esperanza y la ilusión, para la alegría y el gozo, para el despliegue de habilidades y destrezas, para la contemplación y la gratitud…

   Ahora bien, cuando sin esperar y mantenidos en la labor, rodeados de niños y jóvenes, te llega la noticia de que William Bracamonte-Baran, exalumno de la Promoción XXXVII del Colegio San Agustín – El Paraíso, es la única persona en el mundo que recibe, en el lapso de seis meses, dos importantes premios en el campo de la medicina, el maestro sonríe solo y sereno, siente cómo sus ojos se van colmando de lágrimas por la emoción y la satisfacción de palpar que en los Colegios sí hacemos camino…, sí generamos gente con ímpetu, disciplina y tesón… Que nuestras casas de estudio son recintos de donde emerge la savia nueva que hará posible la transformación y construcción de una nueva sociedad, basada en los valores del Evangelio y en los universales.

   William, médico que hoy está marcando la diferencia porque apostó por la disciplina y la responsabilidad, el estudio y la organización, por su desarrollo personal y la proyección social, pasó por nuestros pasillos y salones corriendo, jugando, riendo como cualquier niño y joven agustiniano… De seguro, sentado en su pupitre, escuchando a un Profesor de Salud o Biología, se imaginó y se soñó con ser un gran doctor…”. Él, desde su ser único y particular, participó en diferentes espacios y actividades que forjaron su carácter y le disciplinaron desde la tarea diaria, bien hecha… Él, desde que era niño y joven apostó por crecer humana, espiritual e intelectualmente. Y hoy, con su labor, genera vida. Es decir, realiza -con su acción- la máxima de Jesús de Nazaret: “Vine para que tengan vida y una vida que rebose” (Cf. Jn. 10, 10).

   Durante sus estudios en la Universidad Central de Venezuela, publicó artículos en revistas regionales y fungió como coautor de libros de Biofísica y Fisiología. Gracias a sus investigaciones y a su descubrimiento sobre células linfoides innatas, en pocos años, se podría evitar que los trasplantados tomen inmunosupresores de por vida, por lo cual, ha sido reconocido y premiado por la American Heart Association y la American Autoimmune Related Disease Association.

   ¡Que Dios te mire y bendiga! Que Él dirija cada mañana su Mirada hacia ti y te siga concediendo su Paz y Sabiduría para llevar a cabo tu Proyecto Personal de Vida y que éste, siempre tenga una repercusión en la sociedad.

¡SAN AGUSTÍN – EL PARAÍSO ESTÁ DE FIESTA Y CELEBRA CONTIGO!


¡¡¡FELICITACIONES WILLIAM!!!